La rinoplastia o cirugía estética de la nariz es una de las más delicadas. Consiste en una modificación de la forma o del tamaño de la nariz.

Se debe buscar fundamentalmente la armonía de los rasgos faciales, manteniendo la proporción de las facciones individuales y sobre todo respetando los deseos del paciente siempre que estos sean posibles.

Hay que considerar las expectativas de paciente y los resultados reales que se pueden obtener, explicándole al paciente las limitaciones de la cirugía.

La nariz debe ser evaluada tanto de frente, perfil y tres cuartos, siendo muy importante sus ángulos respecto a la frente y al labio, y su relación al mentón y los pómulos. Se debe lograr una armonía del perfil.

Muchas veces el perfil mejora con la simple colocación de in implante en el mentón. Esto lo evaluara el médico en la primera consulta. También le explicará los distintos factores que pueden afectar el resultado de la misma, tales como el tipo de piel, la edad, el grado de la deformidad, y las alteraciones de las estructuras internas de su nariz.

Los candidatos son todos aquellos individuos que hayan terminado su desarrollo facial (entre los 16 y 17 años de edad).