El objetivo de la blefaroplastia o cirugía de los párpados es devolver la apariencia de juventud de la mirada resecando el excedente de piel, músculo y grasa tanto del párpado superior como inferior.

El paso de los años produce una relajación y laxitud de la piel y músculo de los párpados, con protrusión de las bolsas adiposas y hundimiento del surco debajo del párpado inferior.

Mediante incisiones ubicadas en los pliegues naturales de los párpados superiores y bien cercanos a las pestañas en los inferiores; eliminamos el exceso de piel, un segmento de músculo orbicular y las bolsas de grasa, según sea necesario. La cicatriz suele ser poco visible.

En personas que no presentan piel redundante en los párpados inferiores, podemos retirar exclusivamente las bolsas mediante un abordaje denominado “transconjuntival”, por dentro del párpado, sin cicatriz externa.

La cirugía se puede realizar en forma ambulatoria (sin internación); con anestesia local y una sedación proporcionada por un médico anestesiólogo para mayor confort del paciente o con anestesia general.

El postoperatorio requiere reposo durante 48 hs. Y actividad sin esfuerzos físicos durante los primeros 15 días. Los puntos de sutura se retiran entre los 3 y 6 días. Suele haber edema y ocasionalmente pequeños hematomas en el área, que se resuelven espontáneamente durante las dos primeras semanas.

Se describen complicaciones, siendo muy raras en cirujanos experimentados, que van desde dificultad para el cierre de los párpados, lagrimeo hasta alteración de la visión.

La operación de párpados no corrige las arrugas alrededor de los ojos (patas de gallo), ni la posición de las cejas caídas. Para estas alteraciones se utilizan otros procedimientos como puede ser la toxina botulínica para las patas de gallo y la elevación de la cola de ceja para la ptosis de la misma.

Todos los pacientes deben realizarse estudios prequirúrgicos, análisis de sangre y electrocardiograma con riesgo quirúrgico. No deben tomar aspirinas por lo menos 15 días antes de la cirugía.